Depresión: Enfoque Evolutivo
La depresión constituye actualmente la cuarta causa de pérdida de años de vida saludable, y se espera que sea la segunda causa hacia el año 2020. Se presenta en cerca del 30% de la población consultante a atención primaria y es subdiagnosticada en la mayoría de las ocasiones. En un episodio depresivo se observan transtornos a nivel del ánimo (desánimo, tristeza, desinterés, ansiedad, irritabilidad), del pensamiento y el lenguaje (lentitud, monotonía, pobreza de pensamientos, contenido pesimista, rumiación culposa, etc), de las funciones corporales (transtorno del ritmo circadiano, alteración del apetito, lentitud sicomotora), y conductuales (aislamiento social, baja del rendimiento laboral, pérdida de resposabilidad, etc).
Como modelos etiológicos se ha planteado la interacción entre factores predisponentes dados por la base genética (con un riesgo 10 veces mayor de presentar depresión si un familiar directo la ha presentado) y factores sociales y de personalidad.
La fisiopatología de la depresión no ha sido definida con claridad, pero las evidencias apuntan hacia un transtorno en la actividad serotoninérgica en el Sistema Nervioso Central. La eficacia de los inhibidores de la recaptación de la serotonina en el manejo de la depresión avalan el rol de este neurotransmisor. También jugarían un rol importante la Noradrenalina y la Dopamina, según lo demuestra el manejo farmacológico de esos neurotransmisores.
El Problema
La depresión es un cuadro que se presenta con una alta prevalencia en todas las sociedades, ya sean las modernas o las tradicionales, y en todos los entornos parece ser gatillada por procesos similares, presentando además una base fisiopatológica conocida y con evidencia de ser un carácter heredable. Todo lo anterior lleva a considerar que un análisis evolutivo podría ayudar a lograr una comprensión más acabada que la que el modelo biológico ha entregado hasta el momento.
En la literatura se han presentado al menos cuatro modelos que buscan explicar la depresión:
Hipótesis de la Conservación de Recursos, planteada por Nesse (2000) refiere que ante situaciones adversas el individuo buscaría disminuir sus apetencias, separándose de objetivos difíciles de lograr con el objetivo de conservar recursos que puedan ser redirigidos hacia actividades más productivas o con mayores posibilidades de éxito.
Hipótesis de la Competencia Social (Price, 1998): la depresión funcionaría como un mecanismo de aceptar la derrota frente a otro individuo superior, asumiendo así la pérdida de rango social. Los individuos buscando superioridad buscan atención, aprobación, admiración o deseo por parte del resto. Al no lograrlo se activarían las respuestas de derrota y subordinación en la forma de depresión.
Hipótesis del Apego (Ingram et al, 1998): La depresion comenzaría ante la pérdida o disolución de relaciones interpersonales significativas. La unión afectiva entre dos individuos garantizaría la seguridad y compromiso suficiente para lograr el éxito reproductivo. Ante una alteración de esta unión, la depresión alejaría al individuo de actividades que pongan en mayor riesgo la unión e instigará recuperar la relación.
Hipótesis del Riesgo Social (Allen et al, 2003): En las sociedades primitvas la exclusión social habría amenazado la sobrevivencia, por lo cual un mecanismo que permitiera al individuo valorar las situaciones de riesgo social pareciera haber sido particularmente útil. Esto sería evaluado por medio de la relación entre los recursos que el individuo entrega a los otros y los costos que genera su participación en el grupo social. Si el individuo toma más de lo que provee, será evitado o segregado del grupo. La depresión se presentaría cuando las señales sociales asociadas con la exclusión se presentan, como por ejemplo bajos niveles de atención social hacia el individuo, pérdida de control del entorno social o expresiones de desaprobación social o agresión. Ante estas situaciones el individuo al deprimirse evita situaciones riesgosas que puedan llevar a mayores costos para el resto, y envía señales de necesidad de apoyo a los otros, evitando mayor agresión.
Discusión
Es posible realizar ciertas críticas a los modelos que dan explicaciones evolutivas de la depresión:
La conservación de recursos no brinda una explicación adecuada para ciertas características de la depresión, como lo son la disminución de la autoestima y el retiro de las actividades sociales, las que no debieran verse afectadas si lo que se busca es el redireccionamiento de los recursos a actividades más productivas
La competencia social si bien resulta un modelo útil para explicar la depresión en el entorno humano primitivo, donde las relaciones jerárquicas en las tribus eran más sencillas, no da cuenta de las complejas relaciones humanas actuales, donde las jerarquías son más sutiles y múltiples en la variedad de áreas en que se desenvuelve el individuo.
El modelo del apego sólo da respuesta a las situaciones relacionadas con las relaciones afectivas cercanas, pero la depresión también es gatillada por otros motivos. Además la depresión provoca un alejamiento social que no concuerda con la búsqueda de relaciones perdidas.
El riesgo social como modelo explicatorio se presenta como una alternativa que engloba de mejor manera la depresión, considerando todos sus aspectos y siendo tan aplicable en las sociedades ancestrales como en la compleja sociedad actual. El incremento de las tasas de depresión en las sociedades modernas estaría siendo dado por el aumento en las señales de exclusión social que se producen en una sociedad cada vez más individualista y competitiva, donde queda poco espacio para la sociabilización y entrega de afecto a los otros.
Sin embargo, puede criticarse que la respuesta del entorno hacia un individuo deprimido es variable según el contexto en que se encuentre, pudiendo incluso generar emociones negativas (como por ejemplo molestia) en el resto.
El comprender los estados depresivos como un mecanismo adaptativo nos permite reafirmar el concepto de que lo fundamental en el tratamiento de la depresión es el manejo de las condicionantes externas que la gatillan antes que la terapia farmacológica.
Los modelos que se han presentado hasta el momento son sólo capaces de explicar los episodios depresivos leves o reactivos. En base a esto, podríamos pensar que la depresión mayor sería un mecanismo adaptativo funcionando fuera de los rangos en que resulta beneficioso para el individuo, siendo un precio que algunos deben pagar por un sistema que ha sido de utilidad para la sobrevivencia humana.
Conclusiones
Existe una serie de posibles explicaciones para explicar la depresión en el hombre. Todas estas explicaciones indican que se trata de un mecanismo de defensa del organismo frente a las relaciones sociales, ya sea vía la reserva de energía, la subordinación ante el más fuerte, la busqueda de la fortaleza de las relaciones afectivas o como respuesta al riesgo de exclusión social. Si bien ninguna logra explicar completamente la fenomenología de la depresión, entregan una nueva visión de esta condición y permiten comprender las razones del actual incremento de las tasas de depresión en las sociedades desarrolladas.
Bibliografía
1. Allen, Nicholas B.; Badcock, Paul B. T. (2003). The Social Risk Hypothesis of Depressed Mood: Evolutionary, Psychosocial, and Neurobiological Perspectives. Psychological Bulletin. 129(6):887-913.
2. Sarah C. Aronson (2004). Depression, http://www.emedicine.com/med/topic532.htm, fecha de obtención: 20-10-04
3. Ingram, R. E., Miranda, J., & Segal, Z. V. (1998). Cognitive vulnerability to depression. New York: Guilford Press
4. Nesse, R. M. (2000). Is depression an adaptation? Archives of General Psychiatry, 57, 14–20
5. Price, J. (1998). The adaptive function of mood change. British Journal of Medical Psychology, 71, 465–477
6. Siegert, Richard J.; Ward, Tony (2002). Clinical Psychology and Evolutionary Psychology: Toward a Dialogue. Review of General Psychology 6(3): 235-259.


